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MENDOZA, ARGENTINA — En las imponentes alturas del departamento de Las Heras, contiguo al límite con la provincia de San Juan, se consolida uno de los tesoros de conservación más extensos y estratégicos del Cuyo argentino: la Reserva Natural de la Defensa Uspallata. Oficializada en 2021 mediante el trabajo conjunto entre el Ministerio de Defensa y la Administración de Parques Nacionales, esta reserva abarca más de 215 000 hectáreas de ecosistemas de alta montaña.

Un santuario hídrico y de biodiversidad

Ubicada en la ecorregión de los Altos Andes, la reserva cumple un rol fundamental en el mantenimiento del equilibrio ambiental de la región. Entre sus altas cumbres y quebradas se custodian importantes cuencas hídricas y vertientes que alimentan los cursos de agua vitales para la provincia.

A nivel biológico, el área funciona como un refugio seguro para la fauna nativa de la cordillera. Destaca especialmente la presencia del gato andino (Leopardus jacobita), un felino considerado entre los más amenazados del planeta y en peligro crítico de extinción. Además, sus valles y laderas constituyen el hábitat de especies emblemáticas como el cóndor andino, el guanaco y el choique.

Legado histórico y cultural precolombino

Más allá de sus valores naturales, la Reserva Natural de la Defensa Uspallata alberga una valiosa herencia arqueológica e histórica que abarca miles de años:

Cooperación y conservación activa

Administrada territorialmente con el apoyo de la VIII Brigada de Montaña del Ejército Argentino, la reserva forma parte de un modelo nacional en el que las áreas destinadas al adiestramiento militar se integran a la red de protección ambiental de Parques Nacionales. Esta figura garantiza la intangibilidad de un patrimonio clave para el desarrollo sostenible de Mendoza.

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