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Asia-Pacífico — En el marco de las celebraciones del Día Nacional de Taiwán, el presidente Lai Ching-te emitió un firme mensaje a la nación, subrayando que el pueblo taiwanés anhela la paz y la estabilidad regional, pero que bajo ninguna circunstancia renunciará a su libertad ni aceptará subordinarse. Las declaraciones desencadenaron una inmediata y tajante respuesta del gobierno de Pekín, cuya Oficina de Asuntos de Taiwán acusó al mandatario de distorsionar la realidad y ocultar intereses y motivos oscuros detrás de sus propuestas de diálogo y gasto en defensa.
- La postura de Taipéi (disuasión y diálogo con dignidad): Durante su intervención pública frente a la Sede Presidencial en Taipéi, el presidente Lai enfatizó: «Taiwán valora la paz, pero no renunciará a su libertad ni aceptará la subordinación», asegurando que la paz debe sustentarse en la fortaleza real y no en meros deseos. Sostuvo que el incremento en el presupuesto militar no representa una provocación hacia China continental, sino una medida de disuasión indispensable para garantizar la soberanía y entablar eventuales diálogos sobre bases de paridad y dignidad. Asimismo, hizo un llamado a las naciones democráticas del Indo-Pacífico para unir fuerzas en la contención de la expansión autoritaria y garantizar la libre navegación en aguas estratégicas.
- La réplica de Pekín (acusaciones de separatismo): El Ministerio de Relaciones Exteriores chino y las autoridades de Pekín calificaron la alocución de Lai como una provocación destinada a promover la «independencia de Taiwán» disfrazada de discurso pacífico. Portavoces gubernamentales en China continental señalaron que el mandatario taiwanés intenta manipular a la opinión pública internacional para justificar la militarización y encubrir intenciones separatistas, reiterando además el principio de que existe una sola China y que la reunificación sigue siendo un objetivo histórico ineludible.
- Escenario geopolítico: El cruce de declaraciones reafirma el delicado equilibrio en el Estrecho de Taiwán. Mientras la comunidad internacional —incluidos aliados estratégicos como Estados Unidos— insta a ambas partes a evitar acciones coercitivas y mantener la estabilidad, la retórica entre Taipéi y Pekín continúa reflejando la profundidad del diferendo político en el Indo-Pacífico.