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ROMA — Bajo el ajetreo diario de las calles modernas de la capital italiana y la imponente silueta de sus monumentos más famosos, yace una segunda Roma completamente congelada en el tiempo. Aunque millones de turistas recorren año tras año el Coliseo y el Foro Romano, los arqueólogos e historiadores continúan desentrañando una vasta red de sitios subterráneos poco conocidos que revelan la verdadera vida cotidiana, religiosa y social del antiguo Imperio.

A decenas de metros bajo el asfalto romano, cámaras de ventilación, basílicas clandestinas y complejos residenciales ofrecen un testimonio intacto sobre cómo interactuaban las distintas clases sociales y cultos de la antigüedad.

«Explorar la Roma subterránea no es solo un viaje a través de la piedra, sino una inmersión directa en la vida cotidiana y la fe secreta de quienes habitaron el Imperio hace dos milenios.»

— Especialistas del Patrimonio Arqueológico de Roma

Entre las maravillas ocultas que la arqueología moderna ha puesto en valor destacan:

Estos laberintos arqueológicos, cuya apertura al público se mantiene bajo un estricto control de aforo para garantizar su preservación, demuestran que la riqueza histórica de la Ciudad Eterna es tan profunda en la superficie como en las entrañas de la tierra.

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