PARÍS — En un hito histórico para la conservación del planeta, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) aprobó la incorporación de 26 nuevas reservas de biosfera distribuidas en 21 países, alcanzando la cifra de expansión anual más alta registrada en los últimos dos decenios. Dentro de este ambicioso paquete de protección ambiental, destaca la amplísima extensión de la Reserva de Biosfera Galápagos, en Ecuador, que suma 60.000 kilómetros cuadrados de superficie para integrar de forma oficial a la Reserva Marina Hermandad.
La integración de la Reserva Marina Hermandad convierte a la región en una auténtica fortaleza oceánica. Esta ampliación no solo protege la rica biodiversidad endémica del archipiélago, sino que resguarda de manera directa una «autopista biológica» por la que transitan decenas de especies pelágicas amenazadas, consolidando uno de los corredores marinos más diversos e interconectados de la Tierra.
Puntos clave del histórico acuerdo de la UNESCO:
- Un corredor marino vital: La inclusión de la Reserva Hermandad protege las rutas migratorias de especies altamente vulnerables, como tiburones ballena, tiburones martillo, mantarrayas gigantes y tortugas marinas, conectando las aguas ecuatorianas con áreas protegidas de Costa Rica, Panamá y Colombia.
- Cifra récord en dos décadas: La designación simultánea de 26 reservas en 21 naciones representa el mayor avance en extensión de suelo y mar protegidos impulsado por el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB) de la UNESCO en los últimos 20 años.
- Freno a la pesca ilegal e industrial: La ampliación legal y el reconocimiento internacional imponen restricciones estrictas a la pesca de palangre y a las actividades extractivas no sostenibles en una franja crítica del Pacífico Este Tropical.
- Modelo de desarrollo sostenible: Las reservas de biosfera aprobadas buscan equilibrar la preservación estricta de los ecosistemas con el bienestar económico de las comunidades locales mediante el turismo responsable, la investigación científica y la gestión participativa.
Con esta decisión, la comunidad internacional no solo fortalece la protección de las emblemáticas islas que inspiraron la teoría de la evolución, sino que da un paso decisivo hacia la meta global de blindar el 30 % de los océanos y ecosistemas terrestres del planeta para garantizar la supervivencia de la biodiversidad marina.