Cali, Colombia — Cuando una pila agota su energía y deja de funcionar, su ciclo de vida no tiene por qué terminar en un bote de basura convencional. En Colombia, el destino de estos elementos ha tomado un rumbo diferente en los últimos años gracias al modelo de posconsumo, un sistema diseñado para evitar que los componentes contaminantes lleguen a los ecosistemas y para reincorporar materiales valiosos en la industria.
15 años transformando residuos en recursos
En el marco de la meta nacional por consolidar una economía verdaderamente circular, la iniciativa «Pilas con el Ambiente» celebró en octubre de 2026 sus 15 años de operación continua. A lo largo de esta década y media, el programa se ha posicionado como uno de los pilares del manejo responsable de residuos peligrosos y posconsumo en el país.
Balance de impacto comunitario y ambiental
- Residuos recuperados: Cerca de 5.500 toneladas de pilas y acumuladores.
- Unidades recolectadas: Aproximadamente 300 millones de pilas desviadas de los rellenos sanitarios.
- Cobertura: Presencia en puntos estratégicos a nivel nacional para facilitar la entrega por parte del ciudadano.
¿Por qué es vital no arrojarlas a la basura común?
Las pilas y acumuladores contienen compuestos químicos y metales pesados. Al depositarse en un basurero tradicional, corren el riesgo de degradarse, liberando sustancias que pueden filtrarse al suelo y a las capas subterráneas de agua. Garantizar su entrega en los puntos de recolección no solo protege la biodiversidad del país, sino que también reduce la necesidad de extraer nuevas materias primas de la naturaleza.