Las costas de México y el sur de California enfrentan un oleaje destructivo que ha arrasado viviendas, hoteles y malecones. La causa principal son las ondas Kelvin, pulsos de agua cálida asociados al fenómeno de El Niño que elevan el nivel del mar hasta 30 centímetros y que, combinados con mareas altas y tormentas, multiplican el riesgo de inundaciones y erosión.
En las últimas semanas, el Pacífico ha mostrado su fuerza con olas de hasta cinco metros en Mazatlán y marejadas que han dejado decenas de viviendas inhabitables en Long Beach, California. Lo sorprendente es que detrás de este oleaje no solo están las tormentas de temporada, sino un fenómeno oceánico poco conocido: las ondas Kelvin.
¿Qué son las ondas Kelvin?
- Son pulsos subacuáticos de agua cálida que se desplazan a lo largo del ecuador y viajan hacia las costas de América.
- No se perciben como olas superficiales, sino como una protuberancia sostenida de agua que eleva la línea del mar.
- Pueden extenderse entre 19 y 32 kilómetros desde la costa y alcanzar los 200 metros de profundidad.
- Se originan cuando los vientos alisios se debilitan durante El Niño, permitiendo que el agua acumulada en el Pacífico occidental regrese hacia el este.
Impacto en México y California
- Mazatlán (México): el malecón sufrió socavones en seis puntos, con daños que requerirán millonarias inversiones en reparación.
- California (EE. UU.): residencias de lujo en Long Beach quedaron inhabitables tras tres tormentas consecutivas.
- Efecto combinado: las ondas Kelvin elevan el nivel del mar entre 15 y 30 cm, y al coincidir con mareas altas y ciclones, convierten olas comunes en amenazas destructivas.
Riesgos y proyecciones
- Inundaciones duplicadas: cada 5 a 10 cm adicionales de elevación del mar pueden duplicar el riesgo de anegamiento en zonas bajas.
- Erosión acelerada: playas y malecones pierden terreno frente al avance del agua.
- Pesca afectada: el calentamiento superficial suprime el afloramiento de aguas frías, alterando la cadena alimentaria marina.
- Duración: los satélites de la NOAA prevén que nuevas ondas Kelvin seguirán llegando hasta marzo o abril de 2027.
Las ondas Kelvin son un recordatorio de que el océano guarda fuerzas invisibles capaces de transformar la vida en las costas. Aunque no rompen como las olas tradicionales, su impacto es devastador cuando se combina con El Niño y el cambio climático. México y California enfrentan ahora el reto de reforzar infraestructuras, proteger a las comunidades y adaptarse a un mar que sube sin avisar. La pregunta es si las autoridades podrán anticiparse a un fenómeno que, aunque invisible, ya está dejando cicatrices visibles en el litoral del Pacífico.