WASHINGTON — En una medida sin precedentes contra las grandes corporaciones tecnológicas de Silicon Valley, el gobierno de los Estados Unidos —encabezado por el vicepresidente JD Vance— anunció la suspensión de Microsoft de los programas de certificación laboral PERM, trámite indispensable para la obtención de la residencia permanente (green card) de sus empleados con visa H-1B. La Casa Blanca acusó formalmente al gigante del software de incurrir en fraude sistémico al utilizar estos visados para sustituir personal local por mano de obra extranjera de menor costo.
Durante una rueda de prensa, la administración señaló que Microsoft y otras multinacionales del sector (como Adobe o Cognizant) han desvirtuado el espíritu original del visado H-1B, concebido para suplir vacantes altamente especializadas imposibles de cubrir con talento nacional.
- La paradoja del empleo: La Casa Blanca denunció que, tras ejecutar olas masivas de despidos de personal estadounidense en los últimos períodos fiscales, Microsoft tramitó miles de solicitudes de visas H-1B y certificaciones de residencia, muchas de las cuales coincidían exactamente con los puestos eliminados.
- Acusaciones de simulación: Según el Departamento de Trabajo, algunas empresas publicaban ofertas de empleo en medios locales poco conocidos bajo condiciones restrictivas para justificar ante las autoridades la presunta falta de candidatos estadounidenses y dar paso a profesionales extranjeros.
- La defensa corporativa: Microsoft rechazó de forma categórica las acusaciones, argumentando que el 80% de sus solicitudes H-1B correspondían a renovaciones o cambios de estatus de empleados que ya formaban parte de su plantilla legal en el país y que los salarios pagados son perfectamente equitativos.
La suspensión impuesta por el Departamento de Trabajo frena de forma inmediata los procesos de regularización permanente para el personal extranjero de Microsoft, marcando un giro proteccionista drástico en la política de inmigración laboral de la administración en 2026.