Lima, Perú. En las afueras del norte de la capital peruana, dentro de un modesto taller de escultura situado en el distrito de Carabayllo, la figura del papa León XIV está cobrando dimensiones colosales. Un grupo de artesanos locales, bajo la dirección de los escultores Rafael Gutiérrez Quispe y Deyvi Wong Arana, trabaja a contrarreloj en la confección de una imponente estatua de 14 metros de altura concebida para conmemorar la histórica llegada del pontífice al país sudamericano.
El monumento —compuesto por una sólida estructura metálica de 12 metros recubierta con un acabado fino que simula mármol, sobre una base de dos metros— ha requerido un minucioso modelado inicial en arcilla. En el taller, la cabeza y las manos del Sumo Pontífice empequeñecen a los propios artistas, quienes moldean con detalle los pliegues de la vestimenta papal y la expresión del Santo Padre.
La obra será emplazada de cara al océano Pacífico, en el futuro Parque del Niño «Gaelito» de la provincia constitucional del Callao. Debido a su ubicación costera, el equipo de ingeniería y bellas artes ha diseñado la estructura con especificaciones técnicas capaces de soportar vientos marinos de hasta 120 kilómetros por hora y ambientes salinos.
Este despliegue artístico se enmarca en las actividades previas a la gira oficial del papa León XIV por la región, programada para el mes de noviembre, durante la cual recorrerá Uruguay, Argentina y Perú. Para el pueblo chalaco y la comunidad peruana, el coloso no solo representará un nuevo hito del arte público y del turismo religioso, sino un símbolo duradero de encuentro e identidad comunitaria en las costas del país.