Abu Dabi. En respuesta al vertiginoso avance de la tecnología y a la sofisticación de las redes delictivas internacionales, la comunidad internacional ha dado un paso decisivo al adoptar la Declaración de Abu Dabi, una estrategia global diseñada para hacer frente al ciberdelito y a las modalidades emergentes de delincuencia. El acuerdo, gestado en el marco del Congreso de la ONU sobre Prevención del Delito y Justicia Penal, reúne a más de 119 países para modernizar la respuesta judicial y policial a nivel planetario.
El acuerdo pone de manifiesto cómo la aceleración tecnológica no solo transforma la economía y las comunicaciones, sino también el carácter y la velocidad de las actividades ilícitas. Fenómenos como el uso ilegítimo de activos digitales, la proliferación del «crimen como servicio» y el empleo de la inteligencia artificial para coordinar estafas transfronterizas exigen un cambio profundo en los mecanismos tradicionales de investigación.
Puntos clave del plan de acción:
- Modernización tecnológica y uso seguro de la IA: La declaración promueve la incorporación de inteligencia artificial y analítica de datos en los sistemas judiciales para optimizar las investigaciones de delitos informáticos.
- Garantías fundamentales e intervención humana: Se establecen marcos éticos donde la supervisión humana, la transparencia en el uso de datos y el debido proceso primen sobre la automatización.
- Protección prioritaria de sectores vulnerables: Se pone especial énfasis en salvaguardar a mujeres y menores frente a la violencia digital, el ciberacoso y las redes de fraude o explotación en línea.
- Plazos y metas hacia 2031: Se insta a los Estados miembros a articular iniciativas concretas y medibles en sus ordenamientos jurídicos nacionales para frenar la ciberdelincuencia en los próximos años.
Representantes del organismo multilateral resaltaron que «la justicia no puede ser un privilegio» y que la adopción de este marco demuestra la relevancia del multilateralismo para coordinar la seguridad internacional en un entorno global cambiante. Con este compromiso conjunto, los países firmantes buscan garantizar que el desarrollo tecnológico redunde en un entorno de mayor seguridad y equidad para la ciudadanía global.