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LONDRES / NUEVA YORK — Las escuelas e instituciones educativas han identificado a un nuevo e inesperado enemigo en las aulas: las latas de bebidas energéticas. Docentes, directivos y profesionales de la salud denuncian que el consumo de estos productos entre niños y adolescentes ha alcanzado niveles preocupantes, convirtiéndose en una fuente constante de distracciones en clase y en un riesgo directo para la salud física y mental de los estudiantes. Lo que comenzó como una moda impulsada por campañas publicitarias agresivas y redes sociales se ha transformado en un problema disciplinario y sanitario recurrente para el entorno escolar.

Ansiedad, taquicardias y falta de concentración

El problema principal radica en las elevadas dosis de cafeína, azúcares y estimulantes (como taurina o guaraná) presentes en estas bebidas, muchas de las cuales contienen el equivalente a tres o cuatro tazas de café expreso en una sola lata.

Profesores de diversos centros educativos señalan que los efectos del exceso de cafeína se manifiestan claramente en el rendimiento escolar:

Prohibiciones y medidas en el recinto escolar

Ante la gravedad del panorama, la respuesta de las autoridades educativas ha sido drástica. Un número creciente de colegios e institutos está modificando sus reglamentos internos para prohibir por completo el ingreso, consumo o venta de bebidas energéticas en sus instalaciones, equiparando su restricción a la de sustancias no permitidas para menores.

Sin embargo, los educadores advierten que las reglas escolares son insuficientes si no existe un control fuera de las aulas. Muchas latas son comercializadas con envases llamativos diseñados para atraer al público juvenil, aprovechando que en numerosos países aún no existen leyes que restrinjan la venta de productos con alta concentración de cafeína a menores de edad.

Un llamado a la responsabilidad de padres y reguladores

Asociaciones de padres de familia y expertos en nutrición infantil han pedido a los gobiernos que intervengan mediante regulaciones más estrictas sobre la publicidad y el etiquetado de estos productos.

Mientras tanto, los centros educativos instan a las familias a supervisar los hábitos de consumo de los jóvenes, enfatizando que la hidratación adecuada, el descanso nocturno y una alimentación balanceada son los únicos factores que garantizan un rendimiento académico óptimo sin poner en riesgo la salud.

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