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TAMPA / MIAMI — En el panorama gastronómico del estado de Florida existe una disputa tan acalorada como histórica: ¿a qué ciudad le pertenece la autoría del auténtico y famoso sándwich cubano (el Cubano)? Mientras que Tampa reclama el mérito histórico, Miami argumenta tener la versión más fiel a la tradición de la isla. La respuesta a esta controversia radica en la evolución histórica del propio emparedado y en las oleadas migratorias que dieron forma a ambas ciudades.

La verdadera semilla del sándwich no germinó en Florida, sino en las tabaquerías y azucareras de La Habana y Santiago de Cuba durante la segunda mitad del siglo XIX. En la isla se consumía el llamado «sándwich mixto», un tentempié popular entre los trabajadores que combinaba lo disponible: pan, queso, jamón y carne de cerdo. A finales del siglo XIX, con el traslado de la industria tabacalera impulsado por figuras como Vicente Martínez Ybor, miles de trabajadores cubanos emigraron a Key West (Cayo Hueso) y posteriormente al barrio de Ybor City, en Tampa. Con ellos viajó la receta original de su almuerzo diario.

Para los historiadores culinarios, Tampa ostenta la prioridad cronológica en suelo estadounidense. A principios del siglo XX, Ybor City se transformó en la «Capital Mundial del Tabaco», reuniendo no solo a cubanos, sino también a una próspera comunidad de inmigrantes italianos, españoles y alemanes.

Fue en las panaderías (como La Segunda Central) y cafeterías de Tampa donde nació la receta definitiva de la ciudad:

El éxodo posterior y el estándar purista

Miami se sumó a la ecuación décadas más tarde, tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Con la llegada masiva de exiliados a partir de los años 60, la ciudad convirtió el sándwich en un ícono de la identidad de la Pequeña Habana.

Sin embargo, en Miami rechazan rotundamente el salami. Los chefs y residentes miamenses sostienen que el verdadero sándwich cubano no lleva embutido italiano y que su preparación —prensada a la plancha hasta dejar el pan crujiente y el queso fundido— representa la auténtica tradición de la época dorada habanera.

La historia ratifica que ninguna de las dos ciudades inventó el sándwich desde cero, pero Tampa fue la pionera en adaptarlo y popularizarlo en EE. UU. incorporando el salami italiano a la mezcla. Por su parte, Miami estandarizó la versión purista sin salami que se extendió de forma masiva por el resto del mundo.

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