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Región Amazónica (Manaos y Santarém, Brasil) — Desde septiembre de 2026, el centro y el este de la cuenca amazónica atraviesan un periodo crítico debido a una ola sin precedentes de incendios forestales. Impulsada por una severa sequía asociada al fenómeno del Niño, la vegetación ha alcanzado niveles de sequedad extremos que facilitan la rápida propagación de las llamas.

Nubes densas de humo han cubierto centros urbanos neurálgicos como Manaos y Santarém, alterando drásticamente la vida cotidiana de millones de personas. La degradación de la calidad del aire ha forzado la suspensión de actividades escolares y deportivas, mientras las alertas sanitarias por afecciones respiratorias se multiplicaron en la región.

El diagnóstico satelital de la NASA

A través del monitoreo por sensores infrarrojos y satélites de observación terrestre, científicos de la NASA han registrado un aumento significativo en la cantidad de focos térmicos. Los investigadores advierten sobre un comportamiento dinámico y alarmante:

Un ecosistema al límite

La crisis ambiental de 2026 en la Amazonía no solo pone en evidencia la fragilidad del mayor bosque tropical del planeta frente a anomalías climáticas extremas, sino que exige una respuesta inmediata de contención. Sin políticas rigurosas de gestión del fuego y planes de contingencia transfronterizos, el impacto del Niño continuará amenazando la estabilidad ecológica de toda Sudamérica.

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