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Un escudo invisible contra el deterioro neurodegenerativo

Frente a una enfermedad para la que aún no existe una cura definitiva, la neurociencia ha encontrado uno de sus aliados más potentes y accesibles en la estimulación intelectual constante. Diversos estudios neurológicos y epidemiológicos señalan que mantener una mente activa mediante la lectura, los juegos de estrategia como el ajedrez, la escritura o los rompecabezas puede retrasar la aparición de los síntomas del Alzhéimer entre 5 y 7 años.

La clave no reside en evitar que las alteraciones patológicas del cerebro ocurran, sino en fortalecer la capacidad del órgano para seguir funcionando a pesar de ellas.

El mecanismo biológico: la «reserva cognitiva»

Para comprender por qué mover un peón o devorar las páginas de un libro protege la memoria, los neurocientíficos recurren al concepto de reserva cognitiva:

Nunca es tarde para empezar

Una de las conclusiones más alentadoras de los especialistas es que el cerebro conserva la capacidad de neuroplasticidad a lo largo de toda la vida. Incorporar hábitos intelectualmente desafiantes en la vejez —a partir de los 60 u 80 años— demuestra beneficios tangibles a corto y largo plazo. En la batalla contra el Alzhéimer, mantener la curiosidad viva y el cerebro en constante entrenamiento resulta ser la medicina preventiva más sólida a nuestro alcance.

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