A solo cuatro años de la meta, los Objetivos de Desarrollo Sostenible se quedan rezagados por falta de financiamiento y crisis globales.
La viabilidad de la Agenda 2030 atraviesa su momento más crítico. A solo cuatro años de cumplirse la fecha límite trazada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la carrera global para erradicar la pobreza, combatir la crisis climática y reducir las desigualdades ha entrado en una fase de marcado estancamiento.
Múltiples crisis frenan los compromisos globales
Los reportes presentados por el organismo internacional destacan que la desaceleración no es casual, sino el resultado del impacto acumulado de múltiples crisis globales:
- Déficit financiero sin precedentes: El agujero presupuestario anual para financiar los ODS asciende a cuatro billones de dólares. A esto se suma que la asistencia oficial para el desarrollo cayó un histórico 23 % durante el último año, mientras que en decenas de economías emergentes el pago de los intereses de la deuda externa consume más recursos que el gasto público social en salud o educación.
- Impactos del cambio climático: Las políticas climáticas actuales siguen lejos de limitar el calentamiento global al umbral de 1,5 °C fijado en el Acuerdo de París, generando desastres recurrentes que golpean con mayor severidad a los países en desarrollo.
- Conflictos e inseguridad alimentaria: La proliferación de conflictos armados y las tensiones geopolíticas han afectado las cadenas de suministro. Según datos expuestos por la ONU, cerca de 2.100 millones de personas sufren inseguridad alimentaria y el 10 % de la población mundial continúa en situación de pobreza extrema.
«Para muchos de nosotros, la sostenibilidad no es una discusión teórica; es literalmente una cuestión de vida o muerte», declaró el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Khalilur Rahman.
Por su parte, el Secretario General António Guterres urgió a los gobiernos a actuar: «Las promesas que se hicieron al adoptar los Objetivos no se están cumpliendo. Es hora de cumplirlas».
Luces de esperanza y la exigencia de las nuevas generaciones
A pesar del desalentador panorama general, la Cumbre sirvió para demostrar que las metas continúan siendo viables cuando existe voluntad política y financiamiento adecuado.
Representantes de la juventud internacional hicieron un llamado directo a los jefes de Estado durante el foro, advirtiendo que la proximidad del año 2030 no debe ser una excusa para la resignación, sino un catalizador para acelerar las inversiones en salud, educación, transición energética limpia y paz.