DAMASCO, SIRIA — En medio de la devastación provocada por la guerra civil siria y la represión del régimen de Bashar al-Assad, las historias de resistencia no solo se escribieron con armas o consignas políticas, sino también con páginas de libros rescatadas de los escombros. En la ciudad asediada de Daraya, en las afueras de la capital, la figura de Abu Bilal y un grupo de jóvenes universitarios encarnaron una de las muestras más singulares de resistencia cultural: la creación de una biblioteca subterránea construida en el corazón del conflicto.
La Cultura Bajo el Asedio
A partir de 2012, Daraya sufrió un bloqueo prolongado por parte de las fuerzas gubernamentales que interrumpió el suministro de alimentos, medicinas y electricidad, acompañado de bombardeos sistemáticos. En medio del aislamiento total, la supervivencia física se convirtió en la prioridad diaria; sin embargo, para Abu Bilal y sus compañeros, la preservación del pensamiento y la identidad cultural resultaba igualmente crucial. Para edificar el refugio literario, el grupo implementó un cuidadoso protocolo de rescate urbano:
- Recuperación en las ruinas: Recorrieron las casas bombardeadas y abandonadas para recolectar libros esparcidos entre el polvo y los cascotes.
- Catalogación rigurosa: Registraron meticulosamente el nombre del propietario original en la primera página de cada ejemplar, garantizando que el material pudiera ser devuelto a sus dueños cuando la paz lo permitiese.
- Construcción del refugio: Trasladaron más de 14.000 volúmenes a un sótano blindado contra el impacto de proyectiles y la metralla.
El Libro como Refugio e Instrumento de Cohesión
La biblioteca subterránea de Daraya se transformó rápidamente en el núcleo de la vida comunitaria y en un punto de encuentro para combatientes, médicos, voluntarios y civiles. En un entorno dominado por la destrucción, el espacio ofrecía un paréntesis de normalidad y reflexión intelectual.
Los volúmenes abarcaban desde literatura árabe clásica y poesía hasta tratados de filosofía, historia, economía y psicología. Para los jóvenes de la ciudad, cuyos estudios universitarios quedaron truncados por el estallido de la violencia, la biblioteca operó como un aula improvisada donde continuar su formación de manera autodidacta.
Aunque la evacuación forzada de Daraya en 2016 dispersó a sus habitantes y puso fin al proyecto en su ubicación original, la historia de la biblioteca de Abu Bilal trascendió las fronteras de Siria. Su experiencia demostró que, frente al autoritarismo y la violencia sistemática, la conservación de la palabra escrita constituye una de las formas más profundas y perdurables de la dignidad humana.