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El kratom (Mitragyna speciosa) es una planta tropical originaria del sudeste asiático (principalmente Tailandia, Malasia e Indonesia) cuyas hojas contienen compuestos químicos activos que interactúan con los receptores del cerebro de manera muy similar a los opioides.

El término «gas station heroin» (heroína de las gasolineras) se ha popularizado en EE. UU. para referirse a sustancias sintéticas o concentrados de venta libre que causan un alto nivel de adicción y cuyos efectos imitan a los narcóticos fuertes. Inicialmente, el término se asociaba a la tianeptina, pero recientemente las autoridades y los medios lo aplican también a los extractos ultraconcentrados o sintéticos de kratom (especialmente aquellos enriquecidos con compuestos como el 7-hidroximitraginina o 7-OH).

Recibe este apodo por tres razones principales:

• Puntos de venta accesibles: Se comercializa ampliamente en gasolineras, tiendas de vapeo (vape shops), minimercados y por internet sin necesidad de receta médica o verificación estricta de edad. • Efectos similares a los opioides: A dosis medias y altas, interactúa con los mismos receptores cerebrales (receptores mu-opioides) a los que se unen sustancias como la morfina o la heroína, produciendo euforia, analgesia y sedación. • Comercialización bajo un aura de «suplemento natural»: Se vende en forma de bebidas energéticas, gomitas, cápsulas o elixires de extracto líquido, promocionándolo erróneamente como una alternativa «segura, natural y saludable» para combatir la ansiedad, el dolor o el estrés.

Efectos en el organismo

Los efectos del kratom cambian radicalmente según la dosis:

• Dosis bajas: Funciona como un estimulante (aumenta la energía, la alerta y la sociabilidad, de forma similar a la cafeína). • Dosis altas: Actúa como un sedante y analgésico potente, produciendo adormecimiento, euforia y disminución del dolor.

¿Por qué causa alarma a las autoridades sanitarias y policiales?

Agencias del gobierno estadounidense como la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y la DEA (Administración de Control de Drogas) han emitido alertas por diversos motivos de salud pública:

• Riesgo de adicción y dependencia física: El uso continuado genera una alta tolerancia rápida, lo que obliga al usuario a consumir dosis cada vez mayores. Genera un síndrome de abstinencia doloroso con irritabilidad, insomnio, sudoración y espasmos musculares. • Casos de sobredosis y muertes: La ingesta excesiva de alcaloides concentrados (o la mezcla con otras sustancias o fármacos) puede causar depresión del sistema nervioso central, convulsiones, toxicidad hepática y fallo respiratorio. • Falta de regulación federal: Al no estar aprobado por la FDA como medicamento ni suplemento alimenticio, los consumidores desconocen la concentración exacta del producto o si contiene contaminantes (metales pesados, bacterias o adulterantes sintéticos). • Sustancias sintéticas y concentrados agresivos: Las autoridades han identificado la venta de extractos alterados químicamente para aumentar su potencia opioide, lo que llevó a la DEA a iniciar procesos para clasificar varios derivados sintéticos del kratom como sustancias controladas.

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