Flujos piroclásticos y fuentes de lava de hasta 300 metros de altura reactivan la emergencia en el departamento de Sacatepéquez y mantienen bajo amenaza a 29.000 pobladores.
CIUDAD DE GUATEMALA — Una súbita y violenta erupción del volcán de Fuego ha puesto nuevamente en máxima alerta a las autoridades de gestión de riesgos en Guatemala. La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) y los cuerpos de socorro desplegaron un operativo de evacuación de emergencia que ha trasladado a al menos 1.696 personas hacia cinco refugios temporales, tras el vertiginoso descenso de flujos piroclásticos, incandescencia y una tupida lluvia de ceniza en los municipios aledaños.
La erupción, catalogada por los vulcanólogos como de tipo estromboliano y altamente explosiva, ha forzado la declaratoria de alerta roja en los departamentos circundantes.
TRES CLAVES DE LA ERUPCIÓN VOLCÁNICA
- Peligro por flujos piroclásticos: Las corrientes ardientes compuestas de gas, ceniza y fragmentos de roca descendieron a gran velocidad por las barrancas del flanco oeste y sur del coloso, amenazando directamente a comunidades rurales como El Porvenir y Las Lajitas.
- Despliegue de albergues y vigilancia: Las 1.700 personas evacuadas fueron reubicadas en albergues municipales habilitados en áreas seguras como San Juan Alotenango. Más de 29.000 pobladores adicionales permanecen bajo amenaza directa por la caída masiva de ceniza volcánica.
- Ventana de actividad prolongada: Informes del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) advierten que la fase eruptiva y la emisión constante de lava podrían extenderse entre 50 y 72 horas más.
Medidas de prevención e impacto regional El volcán de Fuego —uno de los más activos de Centroamérica, con 3.763 metros de altitud— mantiene un monitoreo ininterrumpido por satélite y sismógrafos. Las autoridades instan a la población a no acercarse a las barrancas de riesgo ante el peligro inminente de lahares y desprendimientos de material incandescente.