PARÍS / CIUDAD DEL VATICANO — Francia se prepara para recibir al papa León XIV en el marco de su quinto viaje apostólico, que se llevará a cabo del 25 al 28 de septiembre. El evento marca la primera visita papal de carácter nacional al país en casi dos décadas y ha movilizado a más de 15.000 efectivos de seguridad para garantizar la protección del pontífice y de los cientos de miles de asistentes previstos.
El itinerario de cuatro días abarcará París, el Santuario de la Virgen de Lourdes y la ciudad de Metz. El viaje se desarrolla bajo el lema: «Para que el mundo tenga vida».
Un itinerario entre la diplomacia y la fe
El recorrido dará inicio en la capital francesa. Entre los compromisos más destacados de la agenda figuran:
- Diálogo institucional e internacional: Un encuentro en el Palacio del Elíseo con el presidente Emmanuel Macron y las autoridades civiles, seguido de un discurso en la sede de la UNESCO en París enfocado en la educación, el arte y el impacto de la inteligencia artificial.
- Reencuentro en Notre-Dame: El pontífice presidirá la oración de vísperas en la Catedral de Notre-Dame de París, monumento reabierto al culto tras los intensos trabajos de restauración iniciados tras el incendio de 2019.
- Eventos masivos y juventud: Una vigilia con jóvenes en el Stade de France y una misa multitudinaria programada cerca de la Plaza de la Concordia.
- Jornadas en Lourdes y Metz: Durante el fin de semana, León XIV acudirá en oración al Santuario de Lourdes antes de trasladarse a Metz, donde ofrecerá una alocución centrada en la paz, la unidad europea y el diálogo interreligioso.
Un viaje bajo un complejo trasfondo social y político
La visita pastoral tiene lugar en un momento de especial debate interno en la sociedad francesa. Mientras el Vaticano insiste en un mensaje enfocado en la protección de la vida humana, los derechos de los migrantes y el consuelo a los sectores vulnerables, la agenda coincide con las recientes discusiones legislativas impulsadas en Francia sobre la ayuda médica para morir.
Asimismo, las autoridades locales han diseñado un operativo de tráfico y seguridad que restringirá el acceso a varios sectores neurálgicos de París, en anticipación a las masivas convocatorias de la comunidad católica local e internacional.