ADÍS ABEBA / MEKELLE (ETIOPÍA). La frágil calma acordada en 2022 en Sudáfrica ha saltado por los aires. Cuatro años después del estallido inicial que desangró el norte del país, Etiopía retorna a la «guerra abierta». La región septentrional de Tigray se ha reactivado como el epicentro de enfrentamientos que amenazan con desestabilizar no solo a la segunda nación más poblada del continente africano, sino a todo el Cuerno de África.
El conflicto, que dejó cientos de miles de muertos entre 2020 y 2022, ha vuelto a estallar. La alianza opositora encabezada por el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) ha reanudado las hostilidades abiertas contra las Fuerzas de Defensa Nacional Etíopes (ENDF), comandadas por el gobierno del primer ministro Abiy Ahmed.
- Incursiones y contraofensivas: Las fuerzas de Tigray y milicias aliadas han tomado puntos estratégicos clave e infraestructuras aeroportuarias en la región. En respuesta, las tropas federales avanzan hacia Mekelle utilizando ataques con drones y artillería pesada para frenar el avance insurgente.
- Ataques a distancia: La crisis escaló tras registrarse detonaciones y presuntos ataques con drones en instalaciones de la propia capital, Adís Abeba, señal de un incremento radical en el alcance táctico de la oposición.
Las 3 claves del riesgo regional
- La ruptura con Eritrea: Durante el periodo 2020-2022, Eritrea combatió como aliada del gobierno etíope contra Tigray. Hoy, las relaciones diplomáticas entre Adís Abeba y Asmara están rotas. Etiopía acusa abiertamente al régimen eritreo de armar a las milicias opositoras.
- La batalla estratégica por el acceso al mar Rojo: Las tensiones por los corredores comerciales que conducen a los puertos de Yibuti y al estrecho de Bab el-Mandeb han llevado a Egipto, Sudán y Eritrea a alinear sus intereses frente a las ambiciones territoriales y logísticas etíopes.
- Internacionalización con actores de Golfo y África del Norte: La crisis se ha convertido en un escenario de proxy o «guerra por delegación», donde potencias regionales financian o transfieren armamento a los bloques contendientes.
Un polvorín sobre una ruta crucial del comercio global
Naciones Unidas y la Unión Africana han solicitado el cese inmediato de las hostilidades y el retorno a las vías de negociación. Sin embargo, con un frente militar de varios cientos de kilómetros activo, la interrupción del espacio aéreo en el norte y una red de alianzas trasnacionales en consolidación, el rebrote armado en Tigray amenaza con convertir el Cuerno de África en un conflicto prolongado que pondrá a prueba la seguridad comercial del mar Rojo.