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Sin margen para refinanciar, uno de cada tres ciudadanos enfrenta retrasos con bancos y prestamistas, mientras la marcha por el fin del sobreendeudamiento irrumpe en las calles.

Para millones de argentinos, recurrir al crédito dejó de ser una herramienta de inversión para convertirse en el único mecanismo de supervivencia diaria. Cifras del Banco Central de la República Argentina y de la consultora Analytica revelan un panorama dramático: más de 20 millones de ciudadanos están endeudados y cerca de 6 millones han entrado en morosidad al no poder cubrir siquiera los pagos mínimos. La bola de nieve del endeudamiento doméstico refleja el duro impacto del ajuste económico, los altos costos de financiamiento y la pérdida sostenida del poder adquisitivo.

El colapso en la capacidad de pago provocó que el pasado 20 de agosto se realizara en Buenos Aires la primera marcha de ciudadanos endeudados, una manifestación inédita para exigir mecanismos estatales de refinanciación y protestar contra la negativa del Ejecutivo a intervenir.

Tres radiografías del sobreendeudamiento popular

La delgada línea entre el riesgo crediticio y la emergencia social

El fenómeno de la morosidad masiva deja al descubierto el reverso social de la desaceleración inflacionaria. Con salarios que no logran recomponerse frente a los costos fijos y un mercado financiero que cobra tasas punitivas, la interrupción del consumo privado proyecta una larga sombra sobre la recuperación económica real de Argentina.

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