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Frente a una sequía inclemente, los agricultores reportan pérdidas masivas en la primera siembra de maíz y frijol, mientras el sector ganadero se enfrenta a la escasez de pastos y agua.

La inclemencia de El Niño en los campos salvadoreños

Los pequeños y medianos agricultores de El Salvador afrontan una de las crisis hídricas más severas de los últimos años. El fenómeno meteorológico de El Niño ha provocado largos periodos de canícula extrema y la ausencia prolongada de precipitaciones, lo que ha dejado los cultivos de maíz y frijol completamente marchitos en las principales zonas de siembra.

De acuerdo con la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO), se prevé una pérdida cercana al 20 % en la primera cosecha de granos básicos. Este volumen resulta crítico considerando que representa la base fundamental del abastecimiento alimentario y de la canasta básica de la población.

El sector ganadero bajo máxima presión

El impacto de la sequía no se limita al sector agrícola; las actividades pecuarias también registran un deterioro alarmante. Los ganaderos denuncian la falta de pastizales para el apacentamiento, así como la drástica reducción de las fuentes de agua naturales (ríos, pozos y quebradas).

Exigencias de medidas gubernamentales y de mitigación

Ante este sombrío panorama, las asociaciones de productores solicitan al Gobierno de El Salvador implementar medidas urgentes de contingencia. Entre ellas destacan el otorgamiento de paquetes agrícolas de reposición, la construcción de sistemas de riego comunitario y la concesión de facilidades de financiamiento o refinanciamiento de deudas para evitar la quiebra masiva del sector rural.

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