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Un giro insólito en la agricultura del Mar del Norte

Hace apenas dos décadas, la idea de cosechar arroz en el húmedo y templado paisaje del norte de Europa habría parecido una utopía. Sin embargo, la combinación de veranos progresivamente más cálidos y la urgente necesidad de frenar el hundimiento del suelo ha llevado a un número creciente de ganaderos en los Países Bajos a sustituir las vacas lecheras por campos inundados de arroz.

Proyectos piloto situados entre Ámsterdam y La Haya han logrado con éxito sus primeras cosechas a escala representativa, marcando un hito en la adaptación agrícola frente al calentamiento global.

La doble amenaza: tierras que se hunden y emisiones ocultas

El modelo agrícola tradicional de los Países Bajos se encuentra en una encrucijada debido a la propia naturaleza de su suelo:

Un laboratorio para Europa

A medida que organizaciones agrícolas locales evalúan decenas de variedades del cereal y prueban maquinaria adaptada al fango, los científicos vigilan de cerca el balance de gases de efecto invernadero para comprobar que el metano generado por los arrozales no supere el ahorro de emisiones obtenido.

Si la experiencia neerlandesa consolida su viabilidad económica y ecológica, países vecinos como Alemania y Bélgica —que comparten problemáticas similares con sus zonas húmedas— podrían seguir el mismo camino, transformando los emblemáticos pastos del norte europeo en los arrozales del futuro.

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