Aunque en varias regiones del país las precipitaciones han regresado con fuerza, los expertos advierten que el fenómeno de El Niño aún no ha terminado y que la presencia de lluvias no significa que Colombia haya superado sus efectos. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) explicó que El Niño es un evento climático de gran escala que altera los patrones de temperatura y precipitación durante meses, y que sus impactos persisten incluso cuando se registran aguaceros en algunas zonas.
El fenómeno de El Niño 2025-2026 ha sido uno de los más intensos de los últimos años, provocando sequías prolongadas en la región Caribe, disminución de caudales en ríos estratégicos y afectaciones en la generación hidroeléctrica. Aunque las lluvias recientes han traído un alivio parcial, el Ideam insiste en que la transición hacia la normalidad climática será gradual y que los riesgos de incendios forestales, racionamiento de agua y presión sobre los cultivos aún se mantienen.
Las autoridades ambientales subrayan que la variabilidad climática en Colombia es cada vez más marcada: mientras algunas regiones enfrentan inundaciones repentinas, otras continúan con déficit hídrico. Este contraste refleja la complejidad del fenómeno y la necesidad de fortalecer la gestión del riesgo. El Ministerio de Ambiente ha reiterado que el país debe prepararse para escenarios de «doble impacto», donde las sequías y las lluvias extremas pueden coexistir en distintos territorios.
En el sector agrícola, gremios como Fedearroz y Fedecafé han alertado que los cultivos siguen resentidos por la falta de agua acumulada en meses anteriores, lo que podría afectar la producción en el cierre de 2026. Por su parte, las empresas de energía advierten que los embalses aún no recuperan sus niveles óptimos, lo que mantiene la alerta sobre posibles restricciones en el suministro eléctrico.
La lluvia no es sinónimo de recuperación inmediata. Colombia continúa bajo la influencia de El Niño y enfrenta el reto de adaptarse a un clima cada vez más impredecible. La advertencia es clara: que esté lloviendo no significa que el fenómeno haya terminado, por lo que el país debe mantener la vigilancia y la preparación para mitigar sus efectos en los próximos meses.