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GINEBRA — Los satélites de observación terrestre y los registros históricos acaban de confirmar uno de los hitos climáticos más alarmantes de la era moderna: desde 1979, Groenlandia y la Antártida han perdido de forma combinada más de 12 billones de toneladas de hielo. Este colosal derretimiento trasciende los modelos teóricos para convertirse en una realidad palpable que ya ha elevado el nivel medio del mar global en aproximadamente 3,1 centímetros, disparando la vulnerabilidad de las poblaciones costeras en todo el mundo.

De acuerdo con un análisis exhaustivo publicado en la revista Earth System Science Data, la pérdida de masa glaciar está muy lejos de ser constante; por el contrario, ha entrado en una fase de aceleración exponencial desde la década de 1990. Tan solo en el periodo reciente entre 2017 y 2020, el ritmo de deshielo conjunto alcanzó los 410.000 millones de toneladas anuales. De esta cifra masiva, más de dos tercios corresponden al colapso paulatino de los glaciares en Groenlandia.

El enemigo silencioso: el deshielo basal

Aunque el aumento de las temperaturas atmosféricas juega un papel clave, los investigadores señalan que la gran mayoría de esta pérdida de masa (hasta un 84 % en ciertas zonas) obedece a un fenómeno menos visible: el deshielo basal. Las corrientes oceánicas profundas, que han absorbido la mayor parte del calentamiento global, están penetrando por debajo de las plataformas de hielo continentales. Estas aguas cálidas erosionan los cimientos de los glaciares, provocando que se fracturen y aceleren su deslizamiento hacia el océano.

Un ejemplo extremo de esta dinámica ocurre actualmente en Groenlandia con el glaciar Jakobshavn, el cual registra retrocesos alarmantes de hasta 50 metros en un solo día. Al otro extremo del planeta, la Antártida ha pasado de perder un promedio de 40.000 millones de toneladas de hielo anuales en los años ochenta a más de 250.000 millones en la década reciente.

Un futuro bajo el agua, incluso sin nuevas emisiones

Eric Rignot, glaciólogo de la Universidad de California en Irvine y uno de los principales investigadores de la dinámica polar, advierte sobre la gravedad del escenario: «Las capas de hielo se están derritiendo rápidamente. Estamos provocando el deshielo de las regiones polares, el nivel del mar está subiendo en todo el mundo y esto agravará la vulnerabilidad de las regiones costeras».

El dato más perturbador del informe radica en la «inercia climática». La comunidad científica subraya que la respuesta de las inmensas capas de hielo al cambio de temperaturas tiene décadas de retraso. Esto significa que el proceso que ya se ha detonado es irreversible a corto y mediano plazo: aunque la humanidad logre reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero mañana mismo, la inercia térmica de los océanos asegura que el derretimiento polar, y con él la amenaza de inundaciones masivas, continuará su curso implacable durante las próximas décadas.

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