MADRID — En una España azotada por olas de calor recurrentes y la amenaza creciente de grandes incendios forestales, la búsqueda de soluciones eficaces para gestionar la vegetación ha llevado a biólogos y conservacionistas a mirar hacia el pasado. La reintroducción del bisonte europeo (Bison bonasus), el mamífero más grande del continente, se perfila como una herramienta natural y revolucionaria para la prevención de incendios mediante la arquitectura de paisajes resilientes.
El problema del abandono rural y la acumulación de matorral
El desuso del pastoreo tradicional y la despoblación de los campos españoles han transformado grandes extensiones de monte mediterráneo en verdaderos polvorines. Sin el consumo continuo de biomasa por parte del ganado o de grandes herbívoros silvestres, el sotobosque se acumula de forma descontrolada, lo que facilita que cualquier conato de incendio se convierta rápidamente en un fuego fuera de control.
- Desbroce natural de alta eficiencia: A diferencia de otros herbívoros, un bisonte adulto consume entre 30 y 40 kilogramos de materia vegetal al día, incluyendo matorral duro, ramas bajas y corteza, lo que reduce drásticamente la carga de combustible fino en los montes.
- Apertura de cortafuegos vivos: Al desplazarse en manadas a través de bosques densos, los bisontes abren claros y senderos limpios. Estas áreas discontinuas rompen la continuidad del matorral y crean fajas de protección que frenan la propagación de las llamas.
Retos de implementación y el futuro del rewilding en España
A pesar de los resultados prometedores en proyectos piloto en Castilla y León, Andalucía y la Comunidad Valenciana, la expansión del bisonte como aliado contra los incendios enfrenta desafíos normativos y culturales:
- Estatus legal: En España, el bisonte europeo aún no está catalogado formalmente como especie autóctona en todas las comunidades autónomas, lo que dificulta la obtención de permisos para su suelta en estado de semilibertad.
- Gestión de terrenos: La reintroducción requiere fincas valladas de gran extensión y una gestión compartida entre ganaderos, administraciones públicas y entidades de conservación.
- Complementariedad con el pastoreo: Los expertos destacan que el bisonte no busca sustituir a la ganadería extensiva tradicional (ovejas, cabras y vacas), sino complementarla en áreas inaccesibles de alta montaña donde el pastoreo humano ya ha desaparecido por completo.
Frente al avance del cambio climático, la naturaleza ofrece en el bisonte europeo un cortafuegos biológico clave para proteger los bosques ibéricos antes de que comience la época de peligro extremo.