La lectura del renombrado economista sobre el reordenamiento global
El célebre economista francés Thomas Piketty, autor de obras seminales como El capital en el siglo XXI, analiza las crecientes tensiones diplomáticas, comerciales y militares encabezadas por Estados Unidos como el síntoma de una transformación histórica: la transición irreversible hacia un orden multipolar. Según la tesis de Piketty, la volatilidad y las posturas de confrontación que emanan de los centros de poder en Washington no responden a un despliegue de fuerza, sino a la ansiedad provocada por la erosión progresiva de la hegemonía económica y geopolítica que la potencia norteamericana ejerció desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Las claves del análisis de Piketty
El economista argumenta que el debilitamiento del control estadounidense se sostiene en varios ejes estructurales:
- El ascenso del Sur Global y el bloque BRICS: El crecimiento económico sostenible y la capacidad financiera de potencias emergentes (como China e India) han construido alternativas viables al sistema financiero dominado tradicionalmente por el dólar y las instituciones de Bretton Woods.
- El límite de las sanciones unilaterales: La sobreutilización de mecanismos de presión económica por parte de EE. UU. ha acelerado la búsqueda de vías comerciales independientes, debilitando la eficacia coercitiva que Washington ostentaba en décadas pasadas.
- Desigualdad interna y fragilidad democrática: Piketty señala que el modelo de acumulación de riqueza en EE. UU. ha generado una desigualdad social extrema que debilita su cohesión institucional y mina la legitimidad de su modelo democrático como referente global.
Un llamado a la redistribución global
Para Piketty, la respuesta de Occidente ante esta redistribución del poder global no debería centrarse en la resistencia proteccionista o en el rearme, sino en una reformulación profunda de la fiscalidad internacional, la condonación de deudas a países en desarrollo y una verdadera democratización de las instituciones multilaterales. De lo contrario, advierte el autor, la resistencia a aceptar un mundo multipolar continuará alimentando focos de inestabilidad global.