BRUSELAS — El sector global del hidrógeno ha dejado atrás la fase de los meros discursos para adentrarse de lleno en la era de los megaproyectos. Con 110.000 millones de dólares en capital comprometido a nivel internacional, la industria demuestra que la transición hacia una economía limpia está cobrando una velocidad sin precedentes. Sin embargo, el gran reto ya no es la tecnología ni la intención, sino convertir ese impulso en un mercado comprador sólido e inmediato.
En declaraciones exclusivas para Euronews, Ivana Jemelkova, directora general del Consejo del Hidrógeno (Hydrogen Council), subrayó la magnitud del avance actual: «El hidrógeno ciertamente está progresando; hoy estamos construyendo proyectos reales a escala mundial». No obstante, la ejecutiva lanzó una advertencia clara a los gobiernos: la verdadera prueba de fuego no reside en la firma de compromisos políticos, sino en articular mecanismos financieros y regulatorios que transformen esas promesas en demanda comercial efectiva.
De Bakú a la COP30: El reloj de la transición no se detiene
Al analizar el balance de la acción climática desde la COP29 celebrada en Bakú, Jemelkova enfatizó que el margen de maniobra se agota de cara a la COP30. Aunque regiones como Asia y Estados Unidos han tomado la delantera mediante esquemas de incentivos agresivos y subsidios directos, el panorama europeo exige un giro urgente de timón.
Para el continente europeo, el reto consiste en pasar de los marcos normativos ambiciosos a la adquisición industrial a gran escala. «La verdadera prueba es la demanda, y los gobiernos deben cumplir», concluyó Jemelkova, recordando que sin compradores industriales dispuestos a adoptar el hidrógeno verde en la manufactura, el transporte pesado y la energía, los miles de millones invertidos corren el riesgo de quedarse a mitad de camino.