El giro radical tras cuarenta años de control natal
Durante más de cuatro décadas, las autoridades de Vietnam mantuvieron una estricta política enfocada en limitar a las familias a un máximo de dos hijos para frenar la sobrepoblación. Sin embargo, ese drástico control dio un vuelco histórico con la derogación de la medida en junio de 2025, al constatarse que la tasa de fertilidad se desplomó a 1.9 hijos por mujer. Esta cifra se ubica muy por debajo del umbral mínimo de 2.1 necesario para garantizar el reemplazo generacional, dejando al país asiático frente al inminente peligro de un envejecimiento acelerado de su fuerza laboral.
Incentivos y subsidios para revitalizar los hogares
Ante el impacto socioeconómico que supone la pérdida de jóvenes en edad productiva, el Gobierno vietnamita busca a contrarreloj fórmulas efectivas para incentivar a las parejas a agrandar sus familias. Las propuestas gubernamentales incluyen subsidios económicos directos por maternidad, reducciones fiscales, acceso prioritario a la vivienda y apoyo en educación infantil. El objetivo prioritario es aliviar la fuerte carga financiera que implica la crianza, logrando así que los jóvenes abandonen la tendencia de postergar o rechazar completamente la paternidad.
El reto cultural y económico de criar hijos hoy
Pese a los esfuerzos e incentivos oficiales, el cambio de rumbo enfrenta barreras complejas impulsadas por el elevado costo de vida y las jornadas laborales extenuantes en las grandes urbes. Las nuevas generaciones valoran cada vez más su independencia financiera y estabilidad profesional, lo que dificulta convencerlas de cambiar sus proyectos de vida sin reformas laborales estructurales. La carrera para revertir la crisis demográfica apenas comienza, y Vietnam deberá demostrar que puede ofrecer garantías socioeconómicas suficientes para que sus ciudadanos se animen a volver a llenar las cunas.