Mucho se habla de apagar las pantallas antes de dormir, pero la temperatura ambiental juega un rol igual de crítico. La National Sleep Foundation indica que la temperatura ideal de la habitación para conciliar un sueño profundo está entre los 15 °C y 19 °C (60 °F – 67 °F). Esto se debe a que la temperatura corporal central necesita descender aproximadamente 1 °C para desencadenar el proceso natural del sueño y liberar melatonina de forma óptima.
Pregunta interactiva QIQ:
¿Eres del equipo que necesita frío extremo y cobijarse bien para dormir, o prefieres los ambientes más cálidos?